La sección de REFUGIO está dividida en:

Ahora vamos a hablar en profundidad de para que sirve esta sección:

La función principal del refugio es protegernos de los peligros de medio ambiente. Un calor extremo puede producir un síncope o un golpe de calor; por el contrario, el exceso de frío produce hipotermias y congelaciones. En las zonas pantanosas nos pueden devorar los mosquitos y si nos calamos hasta los huesos mientras dormimos podemos coger una pulmonía, aparte de la incomodidad, la ausencia de descanso y el golpe contra nuestra moral que esto supone. Quizás esta sea la parte donde más filosofía de supervivencia vamos a emplear.

Un buen refugio, además de protegernos de los elementos anteriores, proporciona comodidad, seguridad y firmeza psicológica (esto es muy importante a la hora de no tirar la toalla) Tirar la toalla en la supervivencia se traduce en muerte.

Vamos a dejar claro algo: Hay dos tipos de refugios, los naturales y los artificiales, como naturales vamos a hablar de cuevas o abrigos y como artificiales de refugios hechos por el hombre. Voy a seguir el orden de empezar por los que podemos construir nosotros porque considero que todo el mundo sabe meterse en una cueva, aunque mas adelante explicaré detalladamente que debemos hacer para que la estancia en esta sea satisfactoria y donde podemos encontrarlas. 

REFUGIOS ARTIFICIALES:

Es interesante a nivel práctico diferenciar entre refugios provisionales y refugios estables. Si vamos a estar en un sitio unos pocos días sacrificaremos la comodidad —no la calidad— a la rapidez de construcción, porque evidentemente si estamos nomadeando (de aquí para allá) no vamos a dedicar todo el día a construirlo.

Si queremos estar bastante tiempo construiremos en un par de días una cabañita, parece poca cosa decir cabañita pero te sorprenderías de lo costoso que es hacer un refugio eficiente. Es necesario tener un sitio cubierto donde estar cómodo, no me refiero al auto complacer nuestro descanso, sino lo que este significa para la energía del resto del día (Esto es muy importante). No es tampoco necesidad física sino de índole psíquica, pero no por eso menos importante.

EL LUGAR:

Sea cual sea el refugio que queramos hacer, existen unas normas sobre el lugar donde construirlo.

Si estamos en una MONTAÑA, buscaremos las caras sur o sudeste, que son las partes más secas y más calentadas por el sol. No subiremos demasiado alto porque el viento nos azotaría duramente, ni descenderemos demasiado al valle debido a que en él aumenta la humedad y los mosquitos se convierten en adversarios temibles. Así pues, el término medio será lo mejor. Si pasa cerca un río, buscaremos que la montaña nos proteja de donde viene él, porque suele traer aire frío y húmedo.

Debemos observar cuidadosamente la vegetación. En principio buscaremos un lugar con una capa vegetal mullida y seca. Huiremos de lugares con cañas, juncos, eneas, sauces, chopos, helechos, etc, que nos garantizan amaneceres mojados. Un árbol bien frondoso encima nuestro evita el rocío, pero un bosque espeso carga el aire de fría humedad. ¿Vamos captando más o menos lo que quiero decir? Aquí no hay magia para que todo salga bien, es usar el sentido común.

Nunca te desanimes, no desesperes, no desfallezcas, sigue adelante hasta el final, hasta conseguir sobrevivir de una manera estable o hasta la muerte inevitable, pero nunca nunca nunca jamás te rindas.

TIPOS DE REFUGIOS PROVISIONALES:

El refugio provisional más normal es el inspirado en el vivac, en nuestros cursos explicamos cómo hacerlo y cuáles son sus alternativas según la vegetación. 

Si hace mucho frío se puede tapar la entrada, pero si no lo hacemos hay que cuidar de orientarla hacia un lugar de donde no sople el viento, a ser posible nunca hacia el norte.

Más complicado es el tipo tienda de campaña. Es bastante más ineficaz que el anterior: no conviene ponerle lona porque entra el viento y la lluvia por los extremos, y no soportaría un vendaval. Eso sí, techándola completamente es buena —aunque más costosa de hacer— y da más sensación de amplitud que la anterior. Es una forma de transición hacia la cabaña en distintos grados según lo grande que la hagamos, y se emplea cuando estamos establecidos en un lugar —no la hagáis si tenéis poco tiempo—, queremos un poco más de espacio y no nos compensa construir una cabaña.

Inspirados en este modelo podemos construir una semicanadiense muy sencilla colocando dos palos inclinados contra un muro o talud, o sin palos si llevamos un plástico. Tendremos la precaución de quitar las piedras de la parte superior del muro que estén sueltas y nos puedan caer encima (importante: usa el sentido común, no memorices solo estas técnicas, piensa!!!), y ataremos al plástico estaquillas colocadas a otro lado del muro o bien dos o tres palmos alejadas del borde del talud. Es un refugio muy sencillo de construir pero hay que tener cuidado con que no se meta agua por su parte superior; conviene hacer una pequeña zanja de desagüe por encima. Es menos sólido, cálido e impermeable que el larguero inclinado, pero más rápido de hacer si disponemos de un plástico, lo cual es una ventaja importante en ciertas situaciones. De no disponer de él y tener que hacer un techado de ramas o paja, cuesta tanto como el otro y por tanto no merece la pena. Desarrollando la imaginación se podría intentar una combinación de los dos tipos.

EL TECHO:

Un buen techado protege no sólo de la lluvia, sino también del viento y del frío. Primero hemos de colocar horizontalmente sobre la estructura básica una serie de cañas o palos paralelos separados entre sí más o menos un palmo, dependiendo de la longitud del material con el que contemos. Si no son lo suficientemente fuertes se aplica un palo de refuerzo perpendicular a todo ellos. Si vamos a emplear algún tiempo en este refugio los ataremos con cordel —que podemos trenzar nosotros mismos—[Mas adelante os enseñaré en otra sección o en alguno de mis vídeos como hacer desde un cordel finito para atar cositas hasta una cuerda para rapelar (descender) una montaña] , de lo contrario con un manojito de hierbas retorcidas de las mismas empleadas para tejer, seleccionando las fibras más largas y verdes.

Luego preparamos un buen montón de haces o manojos de hierbas, cada uno atado por un extremo con otro poco de hierbas retorcidas. Iremos sujetando estas tejas a los palos comenzando por la hilera de abajo y anudándolas por debajo de su atadura. Las vamos apretando y sujetando entre sí, peinándolas un poco para que el agua resbale bien hacia abajo. Cuando hemos terminado una fila comenzamos la siguiente de forma que tape más de la mitad de la teja anterior. No intentemos economizar en esto porque entonces el agua pasará, aunque si lo construimos sólo para protegernos del frío y hay prisa podemos ser menos ortodoxos.

Así hacemos hilera tras hilera hasta llegar al final. Para que no cale por arriba colocaremos una cumbrera abriendo por debajo los haces y colocándolos de pie todo a lo largo de la arista.

Es muy importante que todo tejado de hierba o ramas tenga al menos 45º de inclinación porque al no ser impermeable el agua ha de resbalar por él.

También conviene cavar unas pequeñas zanjas de desagüe para que el agua no encharque el suelo.

En lugar de hierbas se pueden emplear juncos, helechos secos, hojas de caña, etc. Pero en el supuesto extraordinario de que no exista hierba ni nada parecido, o en el no tan extraño de que estuviese mojadísima tras varios días de lluvia, podemos emplear ramaje. Ha de hacerse un tejado espesísimo amontonando cantidades ingentes de ramas, y aunque no se vea la luz en el interior, no es seguro del todo que no haya alguna gotera, obviamente si vamos a poner muchísimas ramas encima de un soporte, vamos a tener en cuenta que este soporte las aguante, ¿vale? Porque os aseguro que no hace ni una chispa de gracia estar dos horas confeccionando un refugio y que se desmorone ante tus ojos, y mucha menos gracia os puedo asegurar que se os desmorone a vosotros encima. Por ello hemos de tener cerca algunos palos y ramas ya preparadas para reparaciones de urgencia. Sin embargo, es muy útil para resguardarnos del frío, el viento y la nieve, y “rápido de hacer”.

EL LECHO O CAMA:

Ya tenemos nuestro flamante techado. Nos tumbamos a dormir contentísimos y, a media noche, notamos un frescor en los riñones que va en aumento hasta no dejarnos pegar ojo. ¿Qué ha pasado aquí? Pues que hemos olvidado algo fundamental: encontrar algún método de aislarnos de la humedad y del frío del suelo y esto tampoco hace ningún tipo de grácia.

Una buena defensa contra la humedad es clavar cuatro postes y hacer una cama colocando ramas, cañas, etc. O la podemos tejer con cuerda, comprada o hecha por nosotros mismos (esto último es trabajosísimo). También podemos clavar ramas de forma que se inclinen todas hacia abajo y nos mantengan elevados.

Si hace frío, se puede poner hierba, hojas, helechos por encima y por debajo de uno, siempre que estén bien secos. De estar húmedos son inservibles (aunque un montón de hierba cuando fermenta da un calor que puede servirnos en una emergencia). También las podemos meter entre el jersey y la camisa y nos protegerán mucho.

Cada mañana debemos mullir y airear el lecho para evitar que se formen humedades, quitando las piedras que nos puedan haber molestado la noche anterior, pues a pesar de que lo intentamos limpiar antes de hacerlo siempre queda alguna en un punto estratégico y son muy folloneras por la noche.

Hasta aquí la información teórica básica de un refugio artificial, vamos ahora con los refugios naturales:

REFUGIOS NATURALES:

Hablamos de refugios naturales a los refugios que nos proporciona la tierra y que no necesitan de su preparación previa como explicábamos en los refugios artificiales pero si de una preparación para su habitabilidad, con esto me refiero a amoldar este entorno para que sea lo más seguro y confortable posible en términos de higiene y bienestar para el descanso.

Mentiría si dijera que los refugios naturales solo son las cuevas o abrigos puesto que perfectamente podemos encontrarnos por ejemplo una palmera partida por la mitad que de la forma en la que ha caído casualmente ha hecho que sus ramas hayan construido un perfecto refugio habitable y seguro. Pero en esta sección me voy a limitar a hablar de cuevas y abrigos puesto que el supuesto caso de la palmera caída no precisa de mucha explicación para su habitabilidad y bastaría con poner en práctica nuestro ingenio y habilidades para hacerla a nosotros.

Bien, digamos que no soy partidario de las cuevas profundas, no soy espeleólogo ni me gusta adentrarme en ellas por el dichoso tema de mis amigas las serpientes y demás bichos poco deseados, así que me voy a centrar bien en hablar de los ABRIGOS naturales, estas cuevas poco profundas que nos proporcionan un techo, regularidad de la temperatura y dependiendo de su orientación nos aíslan del viento. Considero que es la opción más acertada de un refugio por muchos motivos: tiempo necesario para su habitabilidad, resguardo de inclemencias meteorológicas y que casualmente suelen estar en altura, así que desde allí podemos divisar mejor el panorama.

¿Qué hay que hacer cuando tomo la decisión de pasar una o varias noches en un abrigo?

Bueno, si se nos da el caso de que hemos dado con un abrigo que parece ser una buena opción para pasar la noche vamos a tener varias cosas en cuenta:

Su orientación:

Dependiendo de la orientación hacia donde la puerta de esta esté mirando: Norte, Sur, Este, Oeste, variarán varios puntos tales como la luminosidad, la temperatura y el viento.

Deberíamos buscar siempre un abrigo que esté orientado hacia donde el viento no nos vaya a dar el follón porque esté hace más crudo el frío y si nos asentamos en una cueva pensando que vamos a resguardarnos del frio porque tiene techo y no nos cae el relente, si en esta azota el viento, no hemos hecho nada , lo vamos a pasar mal.

Mi consejo es que intentéis encontrar los abrigos o cuevas orientados al sur, estos son más cálidos, pero no dejemos de prestar atención al viento, este es algo impredecible así que eso ya lo tendréis que valorar vosotros.

Su habitabilidad:

¿A qué me refiero con habitabilidad?

Obviamente no a si tiene o no televisión, sino a que si este está ya habitado por animales o bichitos, estos últimos amigos no pueden hacer la estancia muy imposible si no tomamos una serie de medidas.

¿Qué medidas?

A ver, ¿alguna vez habéis entrado a una cueva y habéis tenido que salir corriendo porque estaba infectada de algún bichito molesto?

Pues bien, se puede remediar, obviamente yo no me asentaría en una cueva o abrigo sabiendo que esta está infectada de pulgas,¿ pero esto me va a echar para atrás? Pues claro que no.

La manera de desinfectar un abrigo es más sencilla de lo que creéis:

Se hace un fuego en el interior, y cuando este está fuerte se recolectan hierbas frescas bien hidratadas conservando su aroma y se echan al fuego. La planta más idónea es el romero porque echa un tufo al ser quemado que hace que las plagas de bichos se larguen o mueran.

Si no se encuentra romero id buscando plantas aromáticas, ya no os digo clases sino que busquéis las que veáis que echan olor y las echáis al fuego, cuando estas plantas húmedas están echando humo es recomendable coger una parte y vaporizar todas las partes de la cueva, incluso donde no veamos bichos, es sencillo.

Así de sencillo se desinfecta una cueva bastante bien aunque también hay otras formas como coger un recipiente con agua, llenarlo con estas plantas y rociar la cueva con esta agua aromatizada pero no lo recomiendo mucho porque la dejaríamos mojada y esto en invierno no es muy aconsejable por el tema de la humedad, yo recomiendo siempre el fuego.

Su confortabilidad:

Hablamos de confortabilidad a que cuando una vez cumplidos los requisitos de estar nuestro refugio orientado al sur al ser posible y lejos del viento a ser más posible , desinfectado y listo para resguardarnos de las inclemencias, podemos en este aumentar el confort para asegurarnos lo máximo posible el descanso o resguardo agradable de ese momento.

Podemos hacer una o varias puertas para nuestro abrigo, esto nos aislará aún más del viento y además nos servirá para guardar nuestra intimidad, no debemos cerrar la entrada de nuestro refugio al completo si no tenemos una salida de humo para el fuego, así que las puertas que hagamos tendrán una apertura en la parte superior o no llegarán a cerrarla del todo por la parte superior tal que así:

Consiguiendo con esto no ahumarnos ni intoxicarnos con el humo (también podemos pasar una mala noche si este factor está presente pues no podremos respirar bien). Pero si tenemos una salida de humo en plan chimenea no tenemos porque no tapar nuestro refugio al completo:

                                               Esto sería lo ideal si funciona bien, claro.

Aquí no se hace una excepción con el tema del aislamiento del suelo así que en este caso también no buscaríamos un aislante a base de ramas u hojas secas como ya he explicado anteriormente.

Y ¿qué más deciros? Por el momento no se me ocurre mucho más, quizá con el tiempo y con más experiencia en cuevas pueda ir añadiendo información para hacerlo lo mas completo posible y que no se nos escape nada.

Pero como siempre os digo:

Usa la imaginación, el ingenio y el sentido común basándote en las técnicas de supervivencia.

Esta es la información que considero necesitáis para una supervivencia de hasta una semana sin trastornos graves a vuestra moral, mas adelante me plantearé la posibilidad de incluir si lo veo conveniente y si vosotros lo pedís, refugios para largas temporadas. Aquí ya nos estaríamos metiendo en materia de construcción con piedra y cemento obviamente todo extraído de la naturaleza.