La sección de ALIMENTACIÓN está dividida en:

Ahora vamos a hablar en profundidad de la alimentación:

La alimentación en la mayoría de los casos es el apartado más complejo y difícil de conseguir, aunque tiene la infinita ventaja de que no es tan necesaria como el agua puesto que solo nos plantearemos adentrarnos en este apartado en profundidad si vamos a estar varios días perdidos y tenemos que acudir, en primer lugar, a alimentos de fácil acceso y finalmente (ojalá que nunca nos veamos en esa situación) a alimentos más difíciles de obtener como los derivados de la pesca o caza. Por estas razones la sitúo en la última parte de las secciones de esta página web no solo por ser las más compleja y completa, sino la menos necesaria.

Bien, voy a empezar por orden de prioridad teniendo en cuenta los alimentos de fácil acceso y rapidez en primer lugar y los alimentos de difícil obtención y de necesario procesamiento en el último.

Decir también que todo lo que voy a mencionar aquí es una simple orientación y que convendría muchísimo tener amplios conocimientos previos sobre botánica y flora del entorno en el que vayamos a movernos.

ALIMENTARSE CON PLANTAS SILVESTRES:

La lista de plantas silvestres comestibles es enorme, muchas de ellas, ahora consideradas silvestres y malas hierbas, fueron cultivadas durante siglos para la alimentación humana. No obstante, la naturaleza también posee poderosos venenos, y ante la duda es mejor abstenerse. En este punto conviene aclarar que en ocasiones el veneno de una planta se concentra sólo en una parte de ésta. Los tubérculos de las patatas son comestibles, mientras que sus frutos son venenosos.

Por otra parte, la identificación de las plantas silvestres es una habilidad que necesita ser practicada. Muchas plantas se consumen cuando son jóvenes, y su aspecto puede diferir bastante del que muestran cuando son adultas. Para reconocerlas con seguridad es necesaria una observación y un estudio a lo largo de su ciclo vital.

Se calcula que en Europa hay unas 10.000 especies aptas para consumo humano. Muchas de ellas tienen poco valor nutritivo, por lo que debemos concentrarnos en reconocer las de mayor valor nutritivo, mayor distribución y abundancia.

PARTES COMESTIBLES DE LAS PLANTAS:

Raíces y tubérculos: son las partes subterráneas de las plantas, por lo que deberemos escarbar para recolectarlas. Si no son fáciles de arrancar escarba alrededor y haz palanca con un palo.

Hojas y tallos: Se recogen cuando son jóvenes, de color más pálido que el resto de la planta, ya que suelen ser más tiernos. No las desgarres ni las marchites en los desplazamientos. En ocasiones pueden ser algo amargos, en ese caso cambiaremos el agua (teñida de verde) y las coceremos de nuevo.

Frutos: Los frutos secos son los más nutritivos y ricos en proteínas. También los frutos carnosos, como las moras o los arándanos son una importante fuente de alimento en la naturaleza. Las semillas y granos pueden molerse y mezclarse con agua como las gachas o tostarse. Debemos fijarnos en que las espigas de cereales no lleven cornezuelos (unas protuberancias negras en forma de judía) ya que son alucinógenos y extremadamente venenosos.

Las cortezas: las cortezas interiores de algunos árboles, como determinadas especies de pinos, han sido empleadas en épocas de hambruna para hacer una especie de pan.

Precauciones a la hora de la recolección

Si no se conocen las plantas con seguridad hay que evitar:

Las que tiene ácido cianhídrico, delatado por un olor como a almendras o melocotones amargos. El laurel cerezo (Prunas laurocerasus), originario de Asia Menor, pero ampliamente cultivado como ornamental en parques y jardines contiene este ácido (ya les vale a los que mandan plantar esto sabiendo que hay niños cerca). Podemos olerlo aplastando una de sus hojas.

Las que al probarlas resulten muy ácidas, ya que pueden contener ácido oxálico. Algunas plantas consideradas comestibles o utilizadas como condimento contienen ácido oxálico en pequeñas cantidades, pero en caso de desconocimiento hay que desechar las plantas.

Algunas savias lechosas son muy venenosas, conviene desecharlas.

Aunque las planta sea comestible, las hojas marchitas, secas o estropeadas se evitaran siempre, ya que pueden producir ácido cianhídrico.

Desecharemos también todos los frutos divididos en cinco segmentos que no conozcamos.

Las plantas que tienen pelillos en el tallo y las hojas a veces son irritantes para las mucosas y el tracto digestivo por lo cual prescindiremos también de ellas.

PRUEBA DE COMESTIBILIDAD:

Si nos encontramos perdidos en una zona de la cual no conocemos la vegetación, numerosos autores recomiendan una prueba de comestibilidad para asegurarse de que una planta es comestible. Yo nunca lo he probado ni conozco a nadie que lo haya hecho.

Antes de realizarla debemos asegurarnos de que la abundancia de esa especie justifica el riesgo. Nunca debemos saltarnos ninguna parte del proceso ni tampoco acelerarlo. Obviamente, sólo un miembro del grupo realizará la prueba:

Antes de nada comprobaremos que no se ajusta a las características anteriores y que no está parasitado.

Acto seguido frotaremos con la planta machacada o con su jugo en la cara interna del brazo. En caso de que resulte irritante o produzca cualquier tipo de molestia la desecharemos enseguida.

Después probaremos la planta, pero cuidadosa y lentamente, esperando un intervalo de tiempo entre cada parte de este proceso. Primero pondremos un trocito sobre los labios y esperaremos un rato. Si no hay ningún tipo de reacción lo colocaremos en un ángulo de la boca, luego en la punta de la lengua y después debajo, siempre después de esperar unos segundos. Si se produce algún tipo de molestia descartaremos la planta enseguida. El paso siguiente es masticar un trocito.

Si no se ha producido ninguna reacción tragaremos una pequeña cantidad y esperaremos 5 horas sin comer ni beber nada.

Si no se han producido dolores de estómago o de abdomen, nauseas, etc. la planta se puede comer. No obstante es mejor no comer demasiada cantidad junta, sino dar tiempo a nuestro estómago a que se acostumbre a ella comiendo pequeñas cantidades al principio e ir aumentando poco a poco su ingesta.

Este sistema NO FUNCIONA CON LAS SETAS.

INTOXICACIÓN POR PLANTAS:

La mayor parte de las plantas venenosas de Europa pertenecen a familias como las ranunculáceas, la euforbiáceas y las papaveráceas. Las especies responsables de mayor número de intoxicaciones en Europa son la cicuta mayor, que se puede confundir con el perejil o el perifollo; el acónito, que se confunde fácilmente con la angélica, muy apreciada para ensaladas; el eleoboro blanco, parecido a la gran Genciana (Genciana lutea).

Si se presenta dolor de estómago podemos ingerir gran cantidad de agua tibia o caliente. En caso de intoxicación hay que provocar el vómito introduciendo los dedos en la garganta o bien ingiriendo carbón vegetal.

Debemos tratar de evacuar al enfermo al hospital y avisar a un médico. Buscaremos y guardaremos restos de las plantas para poder identificarlas y facilitar el trabajo de los equipos sanitarios.

Debemos tener en cuenta que la comestibilidad de una planta es a veces algo relativo Estupendos condimentos aromáticos pueden matar en dosis altas, como el romero o la nuez moscada. Otras plantas comestibles sólo lo son en pequeñas cantidades, como la acedera o la aleluya (contienen ácido oxálico); y como ya sabemos una parte de la planta puede ser exquisita y otra mortal.

Hay que tener cuidado con las plantas que crecen en prados húmedos si hay rebaños cerca, ya que podrían transmitirnos parásitos. No se emplearán nunca en ensalada, sino cocinadas, así evitaremos riesgos.

También existe cierto riesgo de contraer parásitos al comer bayas que crezcan a ras del suelo, como fresas silvestres o arándanos, si han sido contaminadas con las heces de los animales que los transmiten.

Como ya os he dicho, este es un tema importante y complicado, del que tenemos que poseer información previa y ser muy cautos, en mi opinión recomiendo interesarnos por la flora del lugar con documentales, libros o consultas externas antes de adentrarnos a hacer cualquier tipo de cata dado que nuestra salud está en riesgo.

Sinceramente, podría volverme loco empezando a nombrar tipos de plantas, frutos, raíces o vallas comestibles y venenosas pero creo que si no tenéis conocimientos importantes de flora lo único que voy a conseguir es volveros locos y rellenar este espacio con cosas que no van a servir para casi nadie, francamente, suficiente tengo ya con que este editor de web no me deje hacer spoilers para minimizarlo todo cada vez que lo deseéis, así que voy a saltarme este paso y a plantearme si lo considero necesario u os redirijo a alguna página que tenga toda esta información, pero como ya os digo, hay que echarle ganas, así que lo dejo a vuestra elección.

Bien, voy a poneros algo sencillito a tener en cuenta sobre algunos alimentos vegetales y después nos vamos a pasar a la alimentación carnívora.

COCINAR ALIMENTOS DE ORÍGEN VEGETAL:

Los alimentos de origen vegetal pueden cocinarse para mejorar su sabor. Dependiendo del tipo de alimento será más apropiado uno u otro método de cocinado. No debemos olvidar nunca que consumir vegetales silvestres sin estar seguros 100% de su identificación como comestibles puede producir intoxicaciones muy graves e incluso mortales.

Raíces y tubérculos. Las raíces suelen ser ricas en almidón y azúcares. Pueden hervirse, cocerse o asarse. Las raíces tostadas pueden ser particularmente sabrosas: primero se escaldan hasta que empiezan a ponerse tiernas y después se tuestan sobre unas piedras calientes colocadas sobre las brasas. La raíz de diente de León tostada de esta manera y molida puede emplearse como sustituto del café. Algunas raíces sólo son comestibles después de hervirlas para destruir sustancias nocivas como el ácido oxálico; y la mayoría son demasiado duras para comerlas crudas. Se cocerán más deprisa si las cortamos en pequeñas porciones.

Frutos secos. Los frutos secos pueden comerse crudos o tostados. Las castañas también pueden cocerse o asarse. Con las bellotas es preferible triturarlas antes de cocinarlas. Muchos frutos secos, como los de las hayas, contienen aceites muy nutritivos que podemos extraer. Para ello echaremos los frutos descortezados si fuera necesario en un recipiente con agua que llevaremos a ebullición. El aceite irá subiendo a la superficie y podremos recogerlo.

Hojas, tallos y cogollos: Las hojas tiernas y los brotes de muchas plantas pueden consumirse crudos, pero su sabor mejorará si los hervimos. Si son amargos se debe cambiar el agua varias veces para eliminar el amargor. Hervirlos demasiado también destruye sus vitaminas, así que será el superviviente quien debe valorar si merece o no la pena cocinarlos. Aunque la mayoría son leñosos, algunas plantas tienen tallos blandos comestibles; se quitarán las partes fibrosas y se hervirán. En general, son más nutritivas las hojas y los brotes que los tallos.

Fruta: La gran mayoría de las frutas pueden comerse crudas. También es posible cocinarlos. Esto es particularmente adecuado para los frutos que tienen pulpa dura o cáscara, que podemos cocer o asar. Son muy nutritivos, ricos en vitaminas y abundantes a partir del verano. Donde hay frutas hay también animales.

Granos y semillas: Pueden comerse crudos, aunque mejoran su sabor al tostarlos.

Savia. Si hervimos cualquier savia que contenga azúcar la deshidrataremos y obtendremos un jarabe. Cuidado, muchas savias son venenosas, así que debemos saber perfectamente qué sabia estamos utilizando.

CAZA Y PESCA:

Bueno, si el otro apartado era difícil de explicar y muy extenso en este os podéis cagar por la pata hacia abajo.

Si el otro tenía que albergar distintísimos tipos de plantas, frutos y vallas comestibles y venenosas en este os tengo que explicar distintos tipos de armas y trampas en la sección de caza. Y redes, arpones y cañas para la sección de pesca. Eso teniendo en cuenta que en cada una de esas dos secciones hay que explicar también la forma de atraer a estos animales hacia una trampa o una red, a eliminar los rastros humanos para que no se percaten de que hemos estado o estamos allí o por el contrario, hacernos notar lo suficiente y que les dé miedo acercarse a nosotros y no ser devorados.

En este artículo vamos a tratar los métodos para cazar y pescar. Hay que aclarar que estos sistemas son crueles y suelen provocar mucho sufrimiento a los animales; por otra parte, su uso es ilegal en la mayoría de los países. Por todo esto resulta más que evidente que su empleo sólo estaría justificado en un caso de extrema necesidad.

Por otra parte, en una situación de supervivencia real, no debemos olvidar que los anfibios, reptiles y sobre todo los insectos suelen ser más fáciles de cazar que las aves o los mamíferos y constituyen una importante fuente de proteínas.

Es decir, y afirmo algo. Si, pescar es más fácil que cazar, pero mucho más.

TRAMPAS:

A ver, esta sección la quiero plantear de la siguiente forma, quiero explicaros los tipos de trampas que hay y la muerte que provocan, después quiero ir nombrando trampas una a una (hay muchísimas). Obviamente no os voy a poner todas las trampas, voy a poner las más fáciles de recordar.

Tipos de trampas:

 Las trampas las podemos diferencias de varias maneras, la principal es si necesitamos la presa viva o muerta lo que influirá en el diseño del sistema de atrapamiento. También será decisorio el tipo de animal al cual va dirigida lo que influirá en su estructura general, fortaleza, lugar de colocación y otros factores. Por último las podremos distinguir según su sistema de funcionamiento; con o sin lazo, con o sin pica, etc.

Partes de una trampa:

.– Estructura o soporte; mantiene firme la trampa unida al suelo u a otra fijación y que le da forma y consistencia para soportarla tanto a ella como a la presa atrapada.

.– Gatillo o disparador; sistema que con poca energía o movimiento hará saltar la energía acumulada en el “resorte” para accionar al sistema de “atrapamiento o de muerte”.

.– Resorte o sistema de energía; medio por el que se trasmite la energía necesaria para que el sistema funcione; en caso de las trampas con lazo es la misma tensión producida por la presa al intentar escapar, en el caso de las trampas con pica, la energía puede proceder de una rama verde doblada (energía elástica Ee), una piedra suspendida en el aire (energía potencia Ep), o las misma energía de la gravedad al caer una presa en un foso con estacas (Energía potencia Ep).

.– Sistema de atrapamiento; puede ser por; lazo, foso, aplastamiento, atrapamiento en caja, apuñalamiento, … Es el sistema que o por muerte o por medios físicos impide que la presa escape.

Consejos para su colocación:

Antes de colocar una trampa debemos:

Saber cuál es nuestro tipo de presa para adaptar la trampa a sus características.

Buscar las zonas de paso, caminos, sendas, abrevaderos, comederos, estudiar el hábitat del animal y colocar la trampa en el lugar adecuado.

No manipular la trampa desde el mismo paso o sendero del animal, hacerlo desde sus bordes exteriores.

Minimizar los olores rociando barro o excrementos secos del lugar en nuestras manos y demás elementos de la trampa como el cordino.

Adaptar el tamaño y forma a la fuerza de la presa, lo mismo que los anclajes al suelo o a elementos pesados que impiden que sea arrastrada.

Las trampas con lazo para jabalí, deben de realizarse con cable de acero de al menos 5 mm de diámetro y anclarlas a piedras grandes o trozos de tronco pesados para conseguir que la presa se agote en el esfuerzo y evitar tirones en seco que producirían males mayores e incluso la rotura de la trampa.

Para cabras, muflones, venados, … el cable de las trampas de lazo debe de ser de acero de 4 mm o superior y no importa que estén ancladas a elementos fijos como troncos.

ARMAS DE SUPERVIVENCIA:

Bien, aquí no os voy a hablar ni de tipos de navajas, ni de cuchillos ni de machetes. Sino de armas que podemos hacer con elementos naturales.

Os estoy hablando de FILOS hechos con huesos, con piedra, con cañas, estoy hablando de ARCOS, de LANZAS, de FLECHAS, de ARPONES y de varios artilugios que podemos construir con elementos naturales y con los que nos lo vamos a pasar muy pero que muy bien.

NOTA INFORMATIVA:

Conforme vaya subiendo vídeos explicando dichas armas, iré adjuntando información de dicha arma.

DESCARNE:

Para realizar el descarne de un animal únicamente se necesita un mínimo repertorio de piezas líticas. Las lascas con filo bruto serán las utilizadas para las actividades de corte, y las de filo retocado se emplearán para limpiar las pieles.

En ambos casos la materia prima empleada para la producción de estos soportes debe producir filos regulares y, a poder ser, duraderos. Del mismo modo, se han empleado instrumentos enmangados para hacer viable el uso de las piezas más pequeñas. Para realizar esta experimentación hemos recurrido al sílex como materia prima lítica, y se han extraído las lascas por percusión directa con percutor duro.

  • PRIMER PASO: Para descarnar a este animal el primer paso consiste en abrir el vientre para extraer las vísceras. Una vez limpias pueden ser empleadas para transportar líquidos o para realizar diferentes cordajes.

Esta fase debe realizarse con sumo cuidado, ya que si se perfora el estómago el hedor sería insoportable y el sabor de la carne se alteraría negativamente.

  • SEPARAR LA PIEL Y LA CARNE: El siguiente paso es separar la piel de la carne. Para ello realizamos unas incisiones en las pezuñas y cortamos longitudinalmente la piel de los muslos y el cuello hasta llegar a la ingle en la zona trasera y al pecho en la delantera. Agarrando la piel desde las extremidades y con una lasca iremos arrancándola muy lentamente para evitar que se rompa. Una vez finalizado este proceso, estiramos la piel tensada en el suelo y eliminamos la materia adiposa así como los restos de carne con raspadores enmangados y varias lascas retocadas (un filo bruto podría cortar la piel en un descuido).

La piel nos podrá servir como vestimenta o para confeccionar la cubierta de una cabaña.

  • DESMEMBRAR: El siguiente paso consistirá en separar cada uno de los miembros del animal: primero la cabeza, pasando por las extremidades y finalmente la carne de los lomos. Las incisiones destinadas a este fin deben cortar los tendones y percutir en las inserciones de los huesos. Una vez desmembrado será mucho más fácil su transporte, si fuera necesario.

De las pezuñas extraeremos cuidadosamente la carne, para su posterior consumo, mientras los tendones, una vez secos, los emplearemos para realizar cordaje y poder enmangar nuevos instrumentos. De la gran pieza que nos ha quedado, el costillar, debemos separar la carne de todas y cada una de las costillas con una lasca muy cortante.

  • TODO ES ÚTIL: Muchos de los huesos nos pueden ser de gran utilidad para realizar nuevas experimentaciones. Así, conservaremos los metatarsos y metacarpos para utilizarlos como mangos; con las costillas (si son muy largas) podremos confeccionar un arco para crear fuego por fricción de madera. Incluso podemos utilizar la grasa de la cabra como colágeno natural, o para protegernos del frío aplicada directamente en el cuerpo. Una importante aplicación de esta experimentación es el estudio de los patrones de marcas de corte que hayamos producido, y confrontarlos con el registro arqueológico. Estas marcas se encuentran principalmente en las zonas donde existe más contenido cárnico, sobre todo en las zonas donde se insertan los tendones, generalmente muy cerca de las articulaciones.

DICCIONARIO BÁSICO:

Aquí os dejo claros una serie de términos para que todos poseamos un lenguaje mas preciso de lo que estamos haciendo:

CANIBALISMO: También conocido como antropofagia, consiste en el consumo de seres de la misma especie.

CURTIR: cualquier tratamiento sobre la piel dirigido a prepararla para su uso fuera del cuerpo del animal. Generalmente raspado, aderezado y secado.

DESCARNE: acción de extraer la carne del esqueleto de un animal.

MARCAS DE CORTE: trazas que produce el contacto entre los elementos cortantes y los huesos.

PIRÁMIDE TRÓFICA: gráfico donde los animales representados en un nivel determinado se alimentan de los del nivel inferior. Por extensión, relaciones entre los consumidores de un ecosistema.

CONSERVACIÓN DE ALIMENTOS:

Si la comida no abunda o es probable que sea limitada debido a la estación del año, es importante asegurarse de que está debidamente almacenada.

Los microorganismos, como los mohos, que estropean la comida, proliferan en la atmósfera cálida y húmeda. El deterioro puede retrasarse manteniendo los alimentos en lugares frescos como cuevas o junto al agua, pero se trata sólo de una medida a corto plazo. Hay que emprender una acción más positiva para asegurar la conservación a largo plazo. Los métodos principales son el secado, ahumado, escabechado y salado. Las reservas de azúcar no se conservarán más tiempo que como fruta blanda, y el alcohol es un excelente conservante si tienes una instalación para fabricarlo.

RECUERDA:

Si te has tomado el tiempo y las molestias necesarias para conservar alimentos valiosos, especialmente en lugares en que la comida es escasa, tómate las mismas molestias para almacenarlos.

No los guardes bajo la luz directa del sol, cerca de una fuente excesiva de calor o de humedad, ni donde animales carroñeros puedan arruinarlos.

Envuélvelos, siempre que puedas, en materiales herméticos e impermeables o guárdalos en recipientes (como cajas de corteza de abedul) con un buen cierre. Ponles una etiqueta sin almacenas varias clases de alimentos y sepáralos para evitar que se mezclen sabores.

Comprueba de vez en cuando si todo está bien.

SECADO:

Tanto el viento como el sol pueden secar los alimentos, pero, en la mayoría de los climas, es más fácil forzar el secado de la comida sobre el fuego. Al perder la humedad, el tamaño y el peso se reducen, concentrándose el valor nutritivo. Pueden crecer muchos mohos con la humedad sólo del 16%, pero son pocos los que pueden desarrollarse en alimentos cuyo porcentaje de humedad sea un 5% o inferior, y éstos serán también menos vulnerables a los gusanos.El cerdo, las ocas, las aves marinas y otras carnes con un alto contenido de grasa son las más difíciles de conservar. Es preferible quitar la mayor parte de la grasa y frotar la carne con sal. La sal es un buen agente desecante. Cuelga la carne salada en un lugar fresco y ventilado.

Secado con humo

El ahumado deshidrata la carne y al mismo tiempo la recubre con una capa protectora, como si barnizarse su superficie. El interior está seco, por lo que no se produce ninguna condensación, y el exterior está protegido contra las bacterias. El mejor modo de ahumar la carne es en una casa de humo o en un tipí de humo.

       

Casa de humo:

Como alternativa al tipí construye una estructura cuadrada de puntales (a) y travesaños que sostienen una plataforma ahumadora con el fuego debajo, usándola exactamente como el tipí.

En ambos casos, la carne debe cortarse en tiras magras libres de grasa y los peces deben destriparse y cortarse en filetes. Las tiras pueden ser de cualquier longitud, pero con una anchura aproximada de sólo 2,5 cm y 6mm de espesor.

Enciende un fuego para producir un montón de brasas calientes. Prepara un montón de hojas verdes. Las hojas de árboles de madrea dura son excelentes, en especial las del roble, pero evita las del acebo y otras hojas tóxicas, así como las coníferas que tienden a ser resinosas y pueden estallar en llamas. No emplees hierba. Algunas hojas darán a la carne un sabor peculiar; las hojas de pimienta son especialmente características.

Asegúrate de que el fuego ya no tiene llamas y amontona las hojas sobre las brasas. Cubre toda la estructura con una tela para mantener el humo dentro. Si no tienes un material apropiado, prepara ramas y turba para amontonarlas rápidamente sobre la estructura y sellarla. Deja la estructura sellada durante 18 horas procurando que poco o nada de humo se escape.

ESCABECHADO Y SALADO:

El ácido cítrico obtenido de limas y limones silvestres puede usarse para escabechar el pescado y la carne. Diluye dos partes de zumo de fruta con una de agua, mézclalas bien y empapa la carne con ello durante al menos 12 horas. Luego ponlo en un recipiente cubierto, preferiblemente hermético, y con suficiente solución para cubrir toda la carne. Las hortalizas con un gran contenido de agua son difíciles de conservar. Lo mejor es escabecharlas. Alternativamente, si es más fácil conseguir sal que frutos cítricos, se pueden hervir y luego conservar en salmuera (agua salada). Al hervirlas, se destruyen las bacterias y la salmuera impide que nuevas bacterias entren en la comida.

El modo usual de asegurarse de que una solución de salmuera es bastante fuerte es añadir sal hasta que una patata flote en ella. En lugar de una patata puedes probarlo con una fruta pequeña o con un tubérculo que no flote en agua sin sal (manzanas no, pues flotan con demasiada facilidad). Otro método para usar la sal es juntar muy apretadas capas de sal y de legumbres como judías y guisantes, quitándoles la sal cuando necesites comerlas.

NUECES Y CEREALES:

Se conservan razonablemente bien siempre y cuando no se humedezcan, pero se conservan mejor si se secan. Ponlos sobre las rocas calientes de un fuego, dándoles la vuelta frecuentemente hasta que queden completamente secos. Después hay que guardarlos en recipientes a prueba de humedad.

FRUTOS, HONGOS Y LÍQUENES:

Los frutos y las bayas pueden secarse enteros o cortarse en rebanadas y secarse al sol, con humo o por el calor. Los hongos también se secan con gran rapidez, especialmente la especie Boletus. Los frutos generalmente se pueden comer secos. Los hongos pueden añadirse a sopas y a estofados, o empaparlos en agua durante varias horas para recuperar algo de su textura si se usan de otra manera.

Para almacenar líquenes, ponlos en remojo durante toda la noche, hiérvelos bien y deja que se sequen. Pulverízalos y después hiérvelos otra vez para formar un almíbar espeso, que puede conservarse en un recipiente cerrado herméticamente y usarse para dar cuerpo a otros alimentos.

REPTILES:

Lo mejor es destriparlos y luego cocinarlos con sus pieles, que son ásperas y correosas. Ponlos en brasas calientes y dales la vuelta continuamente. Cuando se rompa la piel, podrás sacar la carne y hervirla.

Hay unas pocas serpientes que tiene secreciones venenosas en la piel, y otras pueden tener glándulas venenosas en la cabeza, por lo que debes quitar ésta antes de cocinarlas. Si no sabes con certeza que son seguras, manipúlalas con cuidado.

Quítales la piel a las ranas antes de cocinarlas (muchas ranas tienen pieles venenosas). Ásalas sobre un palo.

TORTUGAS:

Hierve las tortugas terrestres y marinas hasta que se les desprenda la concha. Corta la carne y cocínala hasta que quede tierna.

CARNE DE TIBURÓN:

Tiene mal sabor a menos que se cocine correctamente. Córtala en cubos pequeños y déjala en remojo en agua fresca durante una noche. Hiérvela cambiando varias veces el agua para eliminar el sabor de amoniaco.

MARISCOS:

Los cangrejos, las langostas y los camarones, los ástacos, las gambas y otros son más seguros si se hierven puesto que pueden contener organismos perjudiciales. Todos los mariscos se estropean con rapidez y se deben cocinar lo antes posible. Échalos en agua salada hirviendo y déjalos hervir durante diez minutos.

Es estás seguro de que la comida es fresca, asarlos es una forma deliciosa de preparar los mejillones, las almejas y criaturas similares. Excava un hoyo en la arena y enciende un fuego junto a él con piedras encima. Cuando las piedras estén calientes, ponlas en el hoyo, después por los mariscos encima y cúbrelos con algas o hierba húmeda, y luego con una capa de arena de 10 cm. El hoy producirá una gran cantidad de vapor que cocerá los moluscos.

INSECTOS:

Es preferible hervirlos. Cuécelos y desmenúzalos aplastándolos en una lata.

Es más aceptable secarlos sobre rocas calientes y luego pulverizarlos para enriquecer sopas

y estofados.

GRANOS Y SEMILLAS:

Los granos están encerrados en una cáscara. Sécalos del todo para que el grano se abra. Tríllalo (o golpéalo) con un mayal, un palo o una roca, o si el grano es muy maleable, frótalo entre las manos. Agítalo sobre un recipiente plano y de vez en cuando lánzalo al aire si hay brisa (aventar). Las cáscaras (desperdicios) se las llevará el viento dejando las semillas, que son pesadas.

PINOLE:

Calienta semillas son cáscara sobre piedras calentadas con fuego, el calor cocerá y secará las semillas son tostarlas. Este pinole se conservará bien. Cómelo frío o recaliéntalo. Añádelo a los estofados o pon un puñado en una taza de agua caliente; es sabroso y nutritivo. Secos no se digerirán  adecuadamente, pero llenarán el estómago. Es mejor molerlos para convertirlos en harina.

HARINA:

Moler harina sin un molino adecuado es un trabajo duro, pero se puede hacer golpeando con una piedra lisa sobre una superficie dura. Busca una piedra grande con una depresión en el medio para poner el grano en ella. Haz movimientos circulares, igual que con una mano de mortero.

Otra manera de moler harina es vaciando un tubo de madera dura y golpeando con un palo el grano puesto en su interior.

Mezcla harina con un poco de agua y remueve la mezcla hasta formar una masa. Cuécela en un horno o haz tiras delgadas, envuelve un palo verde descortezado con ellas y cocínalas encima de brasas calientes. Otro método es convertir la masa en bolas del tamaño de un puño, aplanarlas y luego tirar piedras calientes del tamaño de guijarros en el centro y envolver con la masa. Chúpate los dedos antes de recoger los guijarros –si eres rápido, la humedad impedirá que el guijarro te queme- o usa palos o tenazas para levantarlos.

La harina no tiene que estar hecha de granos de cereal. Usa las cabezas floridas de cola de gato o hierve y amasa raíces peladas, de calla silvestre, por ejemplo, o cortezas comestibles. Las que no son perjudiciales crudas, pueden ponerse en agua y aplastarse con un palo o con una piedra para liberar la fécula. Quita las fibras, deja que la fécula se deposite y luego quita el agua, así tendrás  tu harina.