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Ahora vamos a hablar en profundidad del agua:

El agua es el componente que más abunda en la Tierra y es la única que se encuentra en la atmósfera en estado líquido, sólido y gaseoso.

La mayor reserva de agua está en los océanos, que contienen el 97% del agua que existe en la Tierra. Se trata de agua salada, que sólo permite la vida de la flora y fauna marina. El resto es agua dulce, pero no toda está disponible: gran parte permanece siempre helada, formando los casquetes polares y los glaciales.

El agua y su búsqueda representa una obsesión constante del ser humano a través de los tiempos. Es un factor limitante porque nos encontramos ante el elemento clave para la vida sobre el planeta tierra. Rotura los paisajes, condiciona los climas, determina la biodiversidad de los ecosistemas. En resumen, se trata de la molécula existencial.

PROPIEDADES Y CARACTERÍSTICAS:

El agua tiene algunas propiedades físicas y químicas importantes para los ecosistemas:

El hielo, es decir, el agua en estado sólido, es menos pesado que el agua en estado líquido. A esta temperatura pueden sobrevivir ranas y peces, que son animales que no tienen mecanismos para regular su calor corporal. Los peces, además, respiran a través de sus branquias el aire disuelto en el agua en estado líquido.

Las grandes masas de agua, como los océanos, almacenan el calor que reciben del sol y lo liberan lentamente. Por dicha razón, las tierras cercanas tienen un clima con menos variaciones de temperatura entre el día y la noche y entre el invierno y el verano.

El agua disuelve muchas sustancias y las retiene aunque varíe la temperatura. Su capacidad de disolver los nutrientes del suelo es fundamental para que las plantas puedan absorberlos por sus raíces. Además, la propiedad de disolver sustancias y mantenerlas aunque varíe la temperatura permite que algunos procesos metabólicos de los organismos vivos se mantengan estables a pesar de las oscilaciones térmicas.

Plantas y animales equilibran su temperatura mediante la transpiración, es decir, utilizando la propiedad del agua de transformase en vapor absorbiendo calor.

El agua es un vehículo para que los animales se desprendan, a través del sudor y la orina, de sustancias que al acumularse serían perjudiciales para el organismo

El agua es un importante medio de intercambio de la energía. Cuando se evapora o condensa, notable cantidad de energía es utilizada o liberada. Podemos comprobarlo cuando aplicamos un trapo húmedo sobre el cuerpo: inmediatamente sentimos una sensación de frescor.

Estas y otras propiedades hacen que el agua sea tan importante para la vida y su evolución en el planeta azul.

EL CICLO DEL AGUA:

El agua entra en la atmósfera cuando el calor del sol la evapora, especialmente de los océanos. El aire caliente con vapor de agua disuelto asciende y se enfría a causa de la menor densidad de la atmósfera. Al enfriarse, se condensa y origina gotitas de agua tan livianas que permanecen suspendidas en el aire. Estas gotitas se agrupan formando nubes. Las nubes son transportadas por los vientos, a veces a grandes distancias.

Las precipitaciones, que pueden ser en forma de lluvia, nieve o granizo, se producen cuando las gotas de agua se unen, haciéndose cada vez más grandes y pesadas. Esto sucede cuando las nubes se topan con vientos más fríos o cuando ascienden y se enfrían al encontrarse con la ladera de una montaña. Resumiendo, las precipitaciones se originan por la interacción de dos características del aire: su densidad y temperatura disminuyen cuando aumenta la altitud y el aire caliente puede contener más humedad que el aire frío.

En consecuencia, cuando el aire que transporta las nubes se enfría (por encontrarse con un viento más frío o por ascender siguiendo la pendiente de la montaña) tiene menos capacidad de retener humedad y la descarga en forma de lluvia, nieve o granizo.

Por dicha razón, llueve más en las laderas que se oponen a los vientos húmedos. Una vez que atraviesa la montaña, el viento pierde su humedad. Ya no transporta nubes y las lluvias que ocasiona son escasas o nulas.

También es frecuente que llueva cuando las nubes pasan sobre corrientes marinas frías. En este caso, el agua se reincorpora nuevamente a los mares sin ser aprovechada por las plantas y los animales terrestres.

Con relación al agua que cae sobre el suelo, podemos decir:

Una parte se vuelve a evaporar directamente desde la superficie por acción del calor del sol o de los vientos secos.

Otra parte queda retenida en las capas superiores del suelo y es absorbida por las raíces. Luego será evaporada por la transpiración de las plantas.

El resto se infiltra hacia las capas profundas (agua de percolación), y aumenta las reservas de agua subterránea. Estas reservas pueden volver a la superficie formando manantiales. Los manantiales dan origen a arroyos que luego se unirán a otras aguas de escurrimiento superficial. Así, se originan los ríos que devolverán a los mares y océanos el agua caída sobre el suelo.

Las precipitaciones devuelven al suelo, mares y océanos el agua evaporada por el calor del sol. Este ciclo no se interrumpe jamás.

Cuando el agua cae sobre la tierra, se infiltra lentamente en los suelos que contienen materia orgánica. Lo mismo sucede en los terrenos cubiertos de vegetación, porque el follaje atenúa el impacto de la lluvia.

En zonas llanas, el agua puede acumularse en la superficie de los suelos arcillosos y carentes de humus, provocando inundaciones.

Si los terrenos son llanos, arenosos y desprovistos de materia orgánica y vegetación protectora, el agua se infiltra con rapidez, llevándose los nutrientes del suelo hacia las aguas subterráneas.

Cuando se trata de terrenos en pendiente, si el suelo no está protegido por la vegetación y no se han construido barreras para detener la fuerza del agua, ésta se escurre sobre la superficie, arrastrando grandes cantidades de tierra (erosión). La tierra arrastrada se sedimenta en las zonas bajas, rellenando el cauce de los ríos y cubriendo los campos de cultivo.

Las plantas evitan la erosión porque atenúan con sus hojas el impacto de la lluvia y sostienen el suelo con la red de sus raíces.

CONCLUSIONES SOBRE EL AGUA:

El agua es indispensable para la vida, porque ningún animal o vegetal puede sobrevivir sin ella.

Es un constituyente esencial de la materia viva y fuente de hidrógeno para que las plantas verdes produzcan materia orgánica. Es, además, fuente del oxígeno liberado en la atmósfera durante la fotosíntesis.

Es el medio en el que se desarrolla la abundante y variada flora y fauna acuática

Interviene en todas las funciones vitales de plantas y animales.

Las plantas verdes realizan la fotosíntesis a partir de agua y dióxido de carbono, empleando la energía solar.

Las raíces captan los nutrientes del suelo solamente cuando están disueltos en agua.

En los animales, el agua participa en importantes reacciones bioquímicas que se desarrollan dentro de las células.

Disuelve y transporta las sustancias necesarias para la alimentación celular y las sustancias tóxicas que el organismo expulsa en forma de sudor y orina.

EL AGUA Y LA SUPERVIVENCIA:

Se establece que más de 3 días sin beber agua no es bueno para la salud. Suele recomendarse beber 2 litros diarios, pero depende del clima y el esfuerzo.

El cuerpo pierde constantemente agua. La ROPA ADECUADA es la primera de las técnicas de agua para no deshidratarse. Para climas cálidos llevaremos en lo posible ropa ligera de manga larga para que nuestro sudor no se evapore rápidamente (técnica de los tuaregs). Sombreros o paraguas son otro recurso importante. Para evitar la transpiración por la boca chuparemos un pequeño guijarro, esto evitará abrir la boca más de lo necesario.

En las marchas hay que inspirar por la nariz y expirar por la boca, esto reducirá en un 20% la deshidratación.

Dormir, descansar y ponerse a la sombra, son actividades que reducirán la pérdida de agua. Moverse despacio, por la sombra o con las horas de menor radiación solar.

ENCONTRAR AGUA:

En las zonas templadas no suele ser difícil encontrar cursos de agua. En las zonas secas y desérticas la cosa puede complicarse más. Escarbar en los lechos secos de ríos o arroyos da a veces buenos resultados. Los cúmulos de vegetación en un determinado lugar son indicativos de existencia de agua. En los terrenos calcáreos podemos buscar en el interior de las grutas. Los animales también necesitan beber; observar sus desplazamientos a primera hora de la mañana o última de la tarde puede darnos pistas de dónde se encuentra el agua. Determinadas plantas, que varían según la zona geográfica, sólo crecen donde hay agua.

En caso de que no encontremos ninguna fuente de agua aún podemos aprovechar la de la condensación que se produce incluso en los desiertos improvisando un destilador.

SISTEMAS DE OBTENCIÓN DE AGUA:

1. Agujero en el desnivel de un suelo para recoger agua cuando llueve.

2. Recoger agua de lluvia con el poncho o plástico de emergencias.

3. Recoger agua de rocío con un plástico tapando un agujero (destilador).

4. Excavar en fuentes naturales húmedas o charcos, buscando las capas freáticas.

5. Dentro de cuevas.

6. Realizar un pozo, a pocos metros de la orilla de la playa. El agua obtenida puede beberse a pequeños sorbos con nuestro tubo de supervivencia.

7. Hielo.

8. Trampa de agua para aprovechar los bruscos cambios de temperatura entre el día y la noche.

9. Recolector del agua desprendida por efecto de la evapotranspiración de las plantas.

10. Recolector de agua en la ribera de los ríos.

Solventado el problema de la obtención del agua, sobreviene la necesidad de purificar y eliminar todos aquellos elementos presentes en su seno que pueden representar un problema en el organismo del superviviente. Para ello vamos a establecer dos sistemas básicos: el filtrado y la depuración.

EL FILTRADO:

Filtrar es hacer pasar un fluido por un filtro. Su objetivo es conseguir que las sustancias sólidas en suspensión se queden retenidas en el filtro.

La manera más sencilla es dejarla reposar varias horas en un recipiente, y después, con un tubo de plástico o el tallo hueco y flexible de una planta (por ejemplo un nenúfar) traspasarla a otro recipiente situado en una posición más baja.

También se puede filtrar usando varias capas de tejidos o con arena limpia, ayudándonos de un filtro improvisado con un pedazo de caña de bambú, cuyo extremo, agujereado, taponaremos con unas briznas de hierba.

También tenemos la opción de filtrar agua naturalmente y sin necesidad de plástico por ejemplo con una caña de río, esto lo explicaré en alguno de mis vídeos más adelante y lo adjuntaré a esta explicación.

Aquí os dejo el ejemplo de un filtro de agua casero que considero fácil de hacer con los elementos de la naturaleza y con los objetos de nuestro botiquín que SIEMPRE DEBEMOS LLEVAR CUANDO SALIMOS DE CASA A LA AVENTURA ¿vale? Pues oki.

DEPURACIÓN O PURIFICACIÓN:

Si existe riesgo de contaminación hay que purificar el agua con alguno de estos métodos y esperar al menos una hora antes de consumirla.

Pastillas potabilizadoras: Es el método más práctico y efectivo 100%. Consiste en añadir al agua pastillas purificadoras. Estas liberan iones de plata que acaban con los gérmenes, previenen de nuevas infecciones y no producen daño alguno aunque se rebase la dosis. Se venden en cajas con un número variable de pastillas según sea cada pastilla para purificar 1, 5 ó 20 litros de agua. Podéis encontrarlas con facilidad en tiendas de montaña, también en Internet.

Yodo: Para desinfectar el agua con tintura de yodo usaremos unas 10 gotas por litro. La coloración tarda un rato en desaparecer.

Lejía: La lejía deja un sabor poco agradable en el agua. Usaremos de 2 a 3 gotas por litro, y hay que dejarla actuar al menos 20 minutos.

Ebullición: Hervir el agua no termina con todos los gérmenes (el de la hepatitis, por ejemplo, resiste la ebullición), pero acaba con la mayor parte de ellos y con todos los parásitos. Hay que hervirla durante unos 10 minutos. En este caso se puede beber en cuanto enfría.

Por acción de los rayos ultravioletas del sol; una botella de plástico transparente llena de agua y expuestos al sol durante 6 horas hará al agua apta para el consumo. De hecho, la eficacia de poner fin a las bacterias dañinas es un impresionante es decir, 99.999 por ciento!

RIESGOS DEL CONSUMO DE AGUA CONTAMINADA:

El consumo de aguas contaminadas puede producir enfermedades como fiebre tifoidea, cólera o disentería, además de otros trastornos provocados por parásitos que podemos pillar no sólo al beber, también al bañarnos en aguas estancadas y contaminadas.

No se debe beber agua salada, su concentración en sal es tan alta que colapsa los riñones y provoca la muerte entre fuertes dolores. Tampoco se debe beber orina y no debemos olvidar que las sabias de aspecto lechoso de muchas plantas son, con frecuencia, venenosas.

Muy bién, hasta aquí los aspectos que considero “docentes” para que os hagais una idea de como van las cosas a la hora de tratar con agua. Como podeis ver he dotado de escasa aparición de imágenes esta sección pero es por que quiero dotarla de mucho contenido audiovisual que iré añadiendo mas adelante.